Los libros de cocina constituyen un patrimonio editorial fascinante que testimonia la evolución de las prácticas culinarias y los hábitos alimentarios. El Viandier, primer libro de cocina escrito en francés atribuido al cocinero Guillaume Tirel llamado Taillevent (1310-1395), marca los orígenes de esta literatura especializada. Esta obra de referencia medieval contenía recetas de platos servidos en la corte real, presentadas de manera concisa sin cantidades precisas ni tiempos de cocción.
La alta cocina francesa, que se desarrolla en el siglo XVII, se transmite a través de sus recetas y se impone en Europa como referencia culinaria. El Cocinero Real y Burgués de Massialot (1691) revoluciona la organización de las recetas clasificándolas alfabéticamente por primera vez. En el siglo XVIII, estas obras llegan a la burguesía con una cocina de corte simplificada, menos costosa.
En los años 70, el uso de libros de cocina se vuelve común; a medida que las mujeres trabajan cada vez más fuera del hogar, estas obras reemplazan la transmisión oral familiar. Más recientemente, el libro de cocina se ha convertido en un éxito editorial, enriquecido con fotografías y siguiendo las tendencias culinarias.